Desarrollo de un robot de cocina para mascotas: los prototipos de Kibus

Marta Arisa explica el desarrollo de Kibus: diseño mecánico, limpieza, prototipos, pruebas en hogares y validación comercial del producto.

Por Edgar Guerrero, Director de Desarrollo de Negocio de i-mas Capítulo 27 Artículo actualizado el 9 min de lectura

Marta Arisa, Kibus PetCare, en Toque de Ingenio: robot de cocina para mascotas

Desarrollar un robot de cocina para mascotas exige integrar dosificación, agua, temperatura, limpieza y una experiencia de uso sencilla. Marta Arisa, cofundadora de Kibus PetCare, explica cómo su equipo pasó de una idea a un dispositivo comercial mediante años de prototipado y pruebas con usuarios. El capítulo 27 de Toque de Ingenio es un caso de desarrollo de producto físico donde la alimentación, la electrónica y la industrialización deben funcionar juntas.

Invitada: Marta Arisa, cofundadora de Kibus PetCare.

Conversación publicada: 11 de noviembre de 2024. Episodio: 27. Duración: 1 h 10 min.

En este capítulo:

  • Cómo se relacionan el alimento, los mecanismos y la limpieza en el diseño de un dispositivo doméstico.
  • Qué enseñaron los prototipos y las pruebas en hogares ajenos al equipo fundador.
  • Por qué una campaña de crowdfunding puede validar interés y, al mismo tiempo, revelar un problema de mercado.

La conversación refleja el momento de Kibus en noviembre de 2024. Marta repasa el desarrollo, la entrada en el mercado y los siguientes objetivos de crecimiento. El artículo se centra en las decisiones de diseño e ingeniería; las valoraciones sobre alimentación que aparecen en el vídeo corresponden a la perspectiva de la invitada y no constituyen una pauta nutricional para una mascota concreta.

Diseñar un sistema formado por máquina y alimento

Kibus plantea una solución que prepara alimento a partir de una formulación deshidratada. El dispositivo incorpora depósitos y mecanismos para gestionar ingredientes y agua, además de un plato desde el que come el animal. La conversación describe también funciones de programación a través de una aplicación.

Esta arquitectura convierte el alimento en una variable del proyecto técnico. El tamaño de los trozos, su contenido graso y su comportamiento durante la dosificación afectan al funcionamiento del mecanismo. Desarrollar el aparato y cerrar después todas las características del consumible habría dejado sin resolver una parte importante del problema.

Marta explica que ambas líneas se desarrollaron de forma paralela. El equipo tuvo que estudiar cómo se desplaza el producto y cómo se mezcla. Es un ejemplo claro de integración: un componente puede funcionar de forma aislada y generar dificultades cuando interactúa con el resto.

En el diseño y desarrollo de producto, esa interdependencia obliga a definir interfaces entre disciplinas. El diseño mecánico, la electrónica y la formulación del consumible deben compartir condiciones de trabajo, tolerancias y criterios de aceptación.

Un robot de cocina para mascotas también se diseña para limpiarse

Una de las prioridades que Marta recuerda es evitar que cada comida obligue al usuario a desmontar numerosos elementos. La higiene y la facilidad de mantenimiento no aparecen como detalles añadidos al final: condicionan la solución desde el desarrollo.

El equipo necesitaba que la preparación del alimento no ensuciara de manera innecesaria el interior de la máquina. La limpieza cotidiana debía resultar compatible con una rutina doméstica. Ese objetivo añade restricciones a la dosificación, a la mezcla y al recorrido del producto.

El caso permite formular una pregunta útil antes de industrializar cualquier electrodoméstico: ¿qué tendrá que hacer la persona después de utilizarlo? Si el mantenimiento exige demasiado esfuerzo, una función técnicamente correcta puede perder valor en el uso real.

La experiencia de usuario y el diseño UX/UI abarcan tanto la aplicación como esa interacción física. Programar una comida, reponer depósitos, acceder al plato o reconocer una incidencia son tareas que deben comprenderse dentro de un mismo recorrido.

De la primera idea a un producto vendible

Edgar pregunta cuánto tiempo pasó hasta disponer de una solución que se pudiera vender. Marta responde que fueron cuatro años, una duración distinta de las expectativas iniciales del equipo. La conversación utiliza esa diferencia para explicar la complejidad de emprender con hardware.

No se trata únicamente de conseguir que una unidad funcione una vez. Hay que resolver geometrías, materiales, mecanismos, pruebas y preparación de fabricación. Además, una decisión puede obligar a revisar otras partes del producto, especialmente cuando existen dependencias entre alimento y dispositivo.

Al hablar de prototipos, Marta recuerda la referencia de una versión avanzada y varias grandes iteraciones. No ofrece un inventario cerrado de todas las pruebas parciales. Lo relevante es el recorrido: el diseño fue cambiando a medida que aparecían comportamientos que el equipo no podía comprobar solo mediante una idea o un dibujo.

Los prototipos funcionales sirven precisamente para convertir incertidumbres en observaciones. En un proyecto de este tipo, una prueba puede concentrarse en dosificar un ingrediente, estudiar una pieza o comprobar cómo responde un usuario ante una operación de mantenimiento.

Probar en hogares reales y escuchar a usuarios nuevos

Marta describe pruebas en casas de personas cercanas y, después, con usuarios que no conocían al equipo. Esa evolución les ayudó a obtener opiniones menos condicionadas por la relación personal. La forma de utilizar el producto y la reacción del perro también aportaron información.

En las primeras experiencias, un prototipo podía comportarse de una manera en el entorno de desarrollo y fallar al llevarlo a una vivienda. Algunas unidades se instalaban para una prueba concreta y se retiraban después. El episodio distingue así la observación inicial del uso sostenido de un producto comercial.

Marta recuerda cambios en detalles que todavía no respondían bien, como un elemento del depósito de alimento. El valor de la prueba estaba en descubrir esos comportamientos antes de multiplicar las unidades en circulación.

Para una empresa de ingeniería de producto, esto se traduce en preparar la validación de campo: qué se quiere observar, quién utiliza la unidad, cómo se recogen incidencias y qué cambios se aceptan. Una opinión favorable general es menos útil que comprender dónde aparece una dificultad concreta.

Crowdfunding: validar demanda y revisar el modelo de negocio

Después de años de desarrollo, el equipo necesitaba contrastar la disposición real a comprar. Marta expresa la diferencia entre recibir comentarios positivos y encontrar clientes:

«necesito que alguien pague por eso».

Marta Arisa, 39:16.

La campaña de Kickstarter aportó interés, pero también una dificultad. Según explica, una parte importante de las compras llegaba de Estados Unidos, mientras que el dispositivo y la cadena de suministro de alimento estaban planteados inicialmente para Europa.

El problema no era solo vender la máquina. El modelo incluía servir el consumible, con condiciones de fabricación, distribución y acceso a cada mercado. La conversación muestra cómo una señal comercial positiva puede revelar una incompatibilidad con la operación que el negocio está preparado para sostener.

La lección consiste en validar el sistema de negocio completo. La demanda del producto, la capacidad de fabricación y la entrega del consumible deben encajar. Un volumen de interés aislado no resuelve esas dependencias.

Cerrar el alcance para avanzar a la industrialización

Otro aprendizaje del episodio es la dificultad de detener la incorporación de mejoras cuando el producto todavía no ha llegado al mercado. Marta explica que la distancia respecto al cliente puede alimentar un ciclo de perfeccionismo y ampliación de funciones.

La necesidad de salir a probar obligó a priorizar. Tras el prototipado y la industrialización, la empresa tenía por delante una etapa comercial distinta. En noviembre de 2024, Marta describía objetivos de crecimiento en mercados europeos próximos.

Lo resumía como:

«ahora es crecer».

Marta Arisa, 1:02:16.

Para otros proyectos de hardware, cerrar una versión significa definir qué debe cumplir para pasar a la siguiente fase. Esa decisión necesita evidencia y prioridades compartidas entre negocio y equipo técnico. No equivale a considerar terminado todo el desarrollo futuro.

Preguntas sobre prototipado e industrialización de hardware

¿Por qué Kibus desarrolló máquina y alimento a la vez?

Porque las características del alimento afectan a la dosificación, la mezcla y la limpieza. El dispositivo debía funcionar con un consumible concreto. El caso muestra que esas condiciones deben incorporarse al diseño mecánico y a las pruebas del conjunto.

¿Qué aportan las pruebas con usuarios que no conocen al equipo?

Ayudan a observar el uso sin depender de opiniones de familiares o amigos. Marta describe pruebas en hogares y la recogida de incidencias concretas. Esa información permite identificar ajustes antes de ampliar la fabricación y la distribución.

¿Una campaña de crowdfunding valida todo el negocio?

Puede aportar una señal de demanda, pero también revelar problemas de logística, mercado o suministro. Kibus necesitaba vender un dispositivo y servir su alimento. Ambas partes debían ser viables en el destino de las compras.

Cuatro aprendizajes para desarrollar un producto doméstico

  • Tratar el consumible y el dispositivo como un sistema desde el inicio.
  • Incluir limpieza, reposición y mantenimiento entre los requisitos de diseño.
  • Probar con usuarios reales y registrar incidencias que permitan decidir cambios.
  • Validar mercado, fabricación y distribución antes de escalar las ventas.

En i-mas, el diseño de producto, la ingeniería electrónica y el ensamblaje industrial ayudan a conectar una idea con su fabricación. Si estás preparando un dispositivo físico, puedes contarnos el uso que debe resolver y las pruebas realizadas para concretar el siguiente paso.

Para seguir leyendo: El diseño y la fabricación del exprimidor de Citring.

Fuente del artículo: entrevista de Edgar Guerrero con Marta Arisa en Toque de Ingenio, publicada el 11 de noviembre de 2024. Las citas enlazan con el vídeo; las recomendaciones de desarrollo son una síntesis editorial del caso.