Crear una empresa de ingeniería que acompañe un producto desde la idea hasta la fabricación exige clientes, personas y capacidad de producción que no existen el primer día. i-mas nació en 2005 con cuatro socios ingenieros, sin inversores externos y con 50.000 € de facturación el primer año. En el capítulo 57 de Toque de Ingenio, Jaume Álvarez y el resto de socios explican qué decisiones permitieron llegar a los 20 años: un taller propio, spin-offs como Proto&Go! y Fabriqer, unidades de negocio con contabilidad independiente y una crisis que obligó a diversificar.
Invitado: Jaume Álvarez, presentado en el episodio como director de producción de i-mas, acompañado por los socios Óscar Serrano, Quim Alcàntara y Miguel Ángel Muñoz. Conversación publicada: 2 de julio de 2025. Episodio: 57. Duración: 1 h 41 min.
En este capítulo:
- Por qué ofrecer el servicio completo, de la idea al mercado, fue la apuesta inicial y qué costó sostenerla.
- Qué enseñó la crisis de 2010 sobre impagados, bancos y la dependencia de un solo cliente.
- Cómo un taller de mecanizado propio derivó en dos spin-offs y en otra forma de gestionar la empresa.
La conversación se grabó a mitad de 2025, con motivo del vigésimo aniversario, y reúne a los cinco socios. Edgar Guerrero la conduce como uno de ellos, por eso este artículo habla de i-mas en primera persona.
Crear una empresa de ingeniería sin formación empresarial
Los cuatro fundadores trabajaban juntos en un centro tecnológico cuando empezaron a madurar la idea, durante cerca de un año. En aquel momento muchas empresas decían ofrecer un servicio llaves en mano, pero en la práctica cada una cubría una parte: el estudio de mercado, el diseño, la fabricación o el ensamblaje. En cada salto entre proveedores se perdía información y valor del producto.
La apuesta fue reunir todas las fases en una misma empresa, desde el benchmarking y las especificaciones hasta el producto en el mercado o la línea automatizada en marcha. Óscar Serrano, hoy CEO, lo describe como el proyecto más difícil que hemos hecho nunca: los cuatro eran ingenieros o diseñadores, sin estudios de economía ni experiencia de gestión, y alguien tenía que asumir bancos, inversiones y finanzas.
Las escrituras son de finales de 2004 y el trabajo empezó en enero de 2005 en un local que los propios socios pintaron y acondicionaron en Navidad, con una estufa de butano. El primer año facturamos 50.000 €; el segundo, 300.000 €. El mayor miedo inicial era conseguir clientes, y una de las primeras tácticas fue ofrecer gratis estudios de amortización de máquinas.
Primeros proyectos y una spin-off que no llegó a venderse
El primer encargo fue de producto: el rediseño de una fregona para el grupo de su inventor, seguido de la primera máquina para ensamblarla. Ese cliente sigue con nosotros veinte años después.
Jaume Álvarez entró en la empresa por otro camino: era el jefe de proyectos de un cliente. Cuando se desvinculó de aquella empresa surgió la oportunidad de desarrollar un robot móvil, y con él la primera spin-off, Tecnorobot. Jaume explica que la robótica de seguridad estaba pensada para desactivar explosivos, y ellos plantearon un robot para controlar disturbios sin exponer a los agentes.
El equipo completo costaba 35.000 €, incorporaba armamento no letal y fue el primero con un chasis de polímero capaz de aguantar golpes. Se presentó en la feria Milipol de París, pero nunca se cerró la venta con la administración. Los socios lo resumen como el ejemplo de que una buena idea bien materializada no siempre tiene éxito.
Sobrevivir a la crisis: impagados, bancos y un solo cliente
La crisis de 2008 llegó a i-mas en 2010 y, según Óscar, fue como pasar del cien al cero. La administración retrasaba pagos durante meses o años, los bancos cerraron la puerta y clientes habituales desaparecieron, dejando centenares de miles de euros que nunca se cobraron.
Los socios reconocen una parte propia del problema. Se habían asociado con una multinacional del sector de dispositivos médicos y, sin darse cuenta, el 80 % de la facturación dependía de una sola empresa, mientras la acción comercial se había descuidado.
La salida tardó dos o tres años y llegó con clientes nuevos, no con los antiguos. Parte del trabajo de aquella época se hizo con centros tecnológicos de Andalucía, de donde salieron dos patentes de visión artificial con redes neuronales para clasificar producto natural, en 2009.
De ahí sale una regla que seguimos aplicando: trabajar en sectores distintos y no depender de uno o dos grandes clientes. Miguel Ángel Muñoz añade otra lección: no meterse a dirigir un negocio cuyo sector no se domina.
Fabricar una sola pieza: por qué montamos un taller de mecanizado propio
La industria resuelve bien fabricar a partir de mil unidades, pero una ingeniería necesita ejes, engranajes o chapas de uno en uno para prototipos y máquinas. Los socios recuerdan talleres que pedían 15 días para una pieza. Depender del láser, el plegado o el mecanizado de terceros retrasaba la entrega de equipos.
Durante la crisis alquilamos horas de máquina en talleres ajenos y fuimos nosotros mismos a mecanizar. Un taller que iba a desechar una fresadora nos la regaló a cambio del transporte, y con ella empezó la capacidad de producción propia. Hoy Jaume dirige ese taller de mecanizado como director de producción.
«Es muy difícil el hacer piezas individuales y pequeñas series».
Jaume Álvarez, 41:55.
Su respuesta fue automatizar el sistema completo, no solo las máquinas: la forma de programar, de pedir material y de controlar en qué estado está cada pieza. Un ejemplo es estandarizar los tacos de material en varios tamaños para ganar rapidez.
Cuando el taller empezó a generar horas libres, decidimos venderlas por internet. Así nació Proto&Go! hacia 2015 o 2016, una marca online de prototipado con mecanizado CNC, impresión 3D y preseries con moldes prototipo. Detrás de la web hubo que desarrollar un software propio, una especie de ERP industrial, para gestionar ofertas, plazos y trazabilidad.
Trocear la empresa en unidades de negocio
Al principio, según describe Miguel Ángel, la empresa era un único saco: entraba y salía dinero sin saber qué área lo generaba. Dividir i-mas en unidades con contabilidad propia cambió esa foto. Cada departamento, incluido el de marketing, factura sus servicios al resto, y el taller pasó de gasto estructural a negocio que también vende fuera.
Uno de los socios lo llama la teoría del pastel: un problema grande se trocea en porciones pequeñas que sí se pueden analizar. Con el tiempo la segmentación fue más lejos: Proto&Go! por países, el taller entre fabricación y montaje, y la ingeniería entre visión artificial y robótica.
Esa facturación interna tuvo un efecto inesperado. Jaume, como responsable del taller, tenía que ofertar cada pieza a las demás áreas, entre planos, cálculos de peso y tiempos anotados a mano. La herramienta construida para resolverlo es la base de Fabriqer, la spin-off que estaba en fase de lanzamiento cuando se grabó el episodio.
Fabriqer agrupa las piezas por material y acabado, calcula el coste de material a partir del precio por kilo, permite añadir fases con precio hora y tratamientos, y genera la oferta en PDF. Jaume cuenta que pasa de un día entero ofertando a preparar 200 ofertas en un par de horas.
«Yo acabo obteniendo vida. Porque me da mucho tiempo para hacer lo que tengo que hacer».
Jaume Álvarez, 54:13.
Plazos realistas y visión artificial más allá de lo visible
Edgar plantea una situación frecuente entre los invitados del podcast: alguien firma con un estudio que promete el producto en tres meses y tarda dos años. Los socios coinciden en que un producto con moldes, marcado CE y normativa necesita entre año y medio y dos años. Hoy preferimos dejar ir a quien no acepta ese plazo; varios han vuelto.
Uno de los socios considera que el cliente más peligroso no es el que plantea el reto más difícil, sino el que no entiende lo que implica su proyecto. Por eso conviene cribar al principio.
En el momento de la entrevista, el área de automatización y visión artificial trabajaba en varios proyectos de sorting, la selección de producto natural o alimentario. Miguel Ángel explica que han incorporado rayos X a la visión artificial, no solo para detectar cuerpos extraños, sino para interpretar imágenes y clasificar con inteligencia artificial.
El objetivo para 2025 era una estructura de unos 100 empleados, con un 75 u 80 % de titulados universitarios, y un presupuesto cercano a los 10 millones de euros. A 20 años vista, la ambición declarada es ser en Europa el referente que hoy somos en España. Quim Alcàntara señala que su departamento ya trabaja en Países Bajos, Suiza, Austria y Francia.
Qué puede aprender otro equipo de desarrollo
La historia de i-mas deja cuatro aprendizajes para quien construye una empresa técnica:
- No depender de un cliente. Un 80 % de la facturación en una sola cuenta convierte cualquier decisión ajena en una crisis propia.
- Dotarse de capacidad para fabricar una unidad. Las piezas sueltas y las series cortas marcan el ritmo de los prototipos y las máquinas.
- Medir cada área por separado. La contabilidad independiente y la facturación interna muestran dónde se gana y dónde se pierde.
- Cribar los plazos desde el principio. Un cliente que entiende el proyecto vale más que uno que exige tres meses.
Proto&Go! sigue operando como plataforma de fabricación de piezas y prototipos en protoandgo.com y patrocina el podcast. Fabriqer se podía probar gratis en fabriqer.com en el momento de la entrevista, y el equipo pedía feedback a los talleres.
Veinte años después seguimos haciendo lo que planteamos en 2005: acompañar un producto o un proceso desde la idea hasta la fabricación, con diseño, electrónica, taller y automatización bajo un mismo techo. Si quieres saber qué plazos y qué pasos son realistas para tu proyecto, cuéntanos tu proyecto.
Para seguir leyendo: cómo Rieju sigue fabricando motos en Figueres.
Fuente del artículo: entrevista de Edgar Guerrero con Jaume Álvarez, Óscar Serrano, Quim Alcàntara y Miguel Ángel Muñoz en Toque de Ingenio. Los pasajes citados enlazan al minuto de la conversación. Las recomendaciones para otros proyectos son una síntesis editorial de i-mas.