Una cantina automática para empresas tiene que conservar la comida en frío, entregarla sin dañarla y avisar a quien repone cuando falta producto. Awayter desarrolló desde cero una máquina refrigerada que guarda 120 bandejas en un metro cuadrado y funciona sin personal las 24 horas. En el capítulo 66 de Toque de Ingenio, Eudald Bover explica cómo diseñó la máquina en un año, cómo organizó la reposición con obradores locales y por qué la plataforma que la gestiona se convirtió en un segundo negocio para fabricantes de maquinaria.
Invitado: Eudald Bover, presentado en el episodio como fundador de Awayter. Conversación publicada: 28 de octubre de 2025. Episodio: 66. Duración: 54 min.
En este capítulo:
- Qué resuelve una máquina expendedora de comida fresca en oficinas, universidades y hospitales.
- Cómo se conserva y se entrega el producto sin perder la cadena de frío.
- Por qué el estudio de mercado inicial engañó al equipo y qué pregunta habría evitado el error.
Cantina automática para empresas: qué resuelve y para quién
Eudald Bover describe el punto de partida como un problema cotidiano: mucha gente no quiere planificar la comida del día siguiente. Los servicios a domicilio obligan a encargar con antelación. La cantina de Awayter ofrece platos preparados, refrigerados y disponibles en cualquier momento, sin reservas ni esperas.
Según relata, las máquinas están instaladas en empresas, universidades y hospitales. El mínimo razonable para una empresa son unas 50 o 60 personas. En algunas ubicaciones la usan 70 personas al día y en otras 15, y esa diferencia condiciona cada cuánto hay que reponer.
El producto habitual son platos combinados en bandejas de unos 400 gramos, a un precio de entre 5 y 7 euros. La máquina dispensa el producto envasado y el usuario lo calienta en microondas estándar situados al lado, ocho o nueve para que varias personas calienten a la vez.
El modelo comercial tiene dos vías. En unos casos Awayter vende la cantina a obradores de comida preparada, que buscan ubicaciones finales. En otros va directamente a la empresa y se asocia con obradores cercanos que se encargan de reponer y de la logística.
Conservar 120 bandejas en un metro cuadrado
La innovación que Eudald destaca, protegida con una patente, es la capacidad de la máquina: unas 120 unidades en un metro cuadrado de base y la altura de una nevera. Las bandejas se conservan en horizontal para no dañar el producto y se entregan con cuidado, sin volcarlas ni tirarlas.
El equipo de frío es el proveedor más importante. Se trata de una nevera industrial estándar que el fabricante adapta con pequeñas modificaciones. A partir de ahí, según explica, todo lo demás se desarrolló internamente: mecánica, software, placas electrónicas y plataforma de gestión.
La cadena de frío se apoya también en el envase. Los platos van en atmósfera controlada, con caducidades de unos 15 días y sin aditivos ni conservantes, aunque por seguridad se acorta algo ese plazo. Eso da margen al obrador para no visitar cada máquina a diario.
Comprar el frío como producto estándar y concentrar el diseño y desarrollo de producto en el mecanismo de entrega y la electrónica redujo el alcance del proyecto.
Desarrollar la máquina desde cero en un año
Antes de emprender, Eudald pasó siete años en el departamento de I+D de Girbau, un fabricante de maquinaria industrial. Es ingeniero electrónico especializado en software y cuenta que allí participó en muchos desarrollos de máquina, incluidas las certificaciones.
La idea surgió al ver que un restaurante cercano había adaptado una máquina de vending para vender 24 horas. Se quedó con el coche aparcado al lado para contar cuánta gente compraba y después estudió qué existía en otros países.
Para financiar el arranque combinó ahorros propios con dos socios que seguían trabajando en sus empresas y aportaban capital. Así pudo cobrar un sueldo pequeño durante los 9 a 12 meses de desarrollo y contratar a un primer becario. Los socios, uno comercial y otro técnico, ayudaban por las tardes y los fines de semana.
La máquina se diseñó en aproximadamente un año, con sus certificaciones y su análisis de riesgos. Eudald reconoce que fueron a la primera feria con una máquina que entregaba el producto pero todavía no era suficientemente robusta, y que dieron plazos de entrega más largos mientras la terminaban. Describe el proceso como muchas horas, muchos prototipos e iteraciones, con apoyo externo en el diseño mecánico.
Gestionar el stock y la reposición con una plataforma IoT
El reto principal, más allá de la máquina, fue la plataforma que la gestiona. Según explica Eudald, permite controlar stocks y ventas, y los obradores ven cómo se consumen sus productos, detectan tendencias y planifican la logística.
La logística se adapta a cada ubicación. Hay obradores que reponen cada día y otros cada dos o tres días. Como la cantina está refrigerada, el obrador puede cargarla fuera de su pico de producción de la mañana.
«Puede aprovechar estos valles muertos, estas zonas muertas para cargar las cantinas».
Eudald Bover, 10:58.
Para la empresa que contrata, el proceso empieza con una cata de productos y, si hay stock, la cantina puede estar instalada en una semana. La empresa paga una cuota mensual fija y cada persona paga lo que consume. Muchas empresas subvencionan una parte, por ejemplo 2 euros al día por trabajador, y la plataforma automatiza ese descuento.
De la cantina a conectar máquinas de otros fabricantes
Eudald cuenta que Awayter fue su primer cliente de plataforma IoT. Cuando la tuvieron desarrollada, empezaron a llegar fabricantes de maquinaria que pedían esa misma plataforma adaptada a sus equipos. Hace un año y medio o dos empezaron a comercializarla, y en el momento de la entrevista tenían más de 20 clientes, alguno con más de 2.000 equipos conectados.
Los sectores van de la industria y la energía a la ganadería, y la plataforma permite además actuar en remoto y dar acceso a posventa, I+D y ventas.
Awayter también suministra un hardware modular para conectar la máquina al cloud. Admite Wi-Fi, Ethernet o tarjeta SIM y almacena los datos en local si se pierde la conexión. Eudald lo justifica por experiencia propia: tienen máquinas en sótanos y máquinas que se mueven. Esa capa de ingeniería electrónica es la que hace robusta la solución de extremo a extremo.
El foco es deliberado. Según relata, rechazan conectar fábricas enteras porque cada máquina es distinta, y se concentran en fabricantes con muchos equipos similares repartidos por el mundo. Cita proyectos de 3 a 5 meses y, por contrato, el cliente conserva el derecho de uso y sería propietario del código si la empresa desapareciera.
Validar el mercado: preguntar si pagarían
Al pedirle su mayor error profesional, Eudald elige el estudio de mercado inicial. Entrevistó a posibles clientes, sobre todo restaurantes que quisieran vender 24 horas, y todos le dijeron que la máquina les iba a salvar la vida. No recibió ni un solo no.
«Decir que sí, que te gusta una cosa es gratis».
Eudald Bover, 50:54.
Meses después, cuando volvió con la máquina, las respuestas cambiaron: no había caja, no era el momento. Su conclusión es que debería haber planteado la conversación como una venta, con precio y plazo de entrega, para obtener una respuesta con compromiso económico. Por suerte, el estudio incluyó también empresas, universidades y hospitales, y ese segmento sí funcionó.
La primera puesta en marcha fue en la Universidad de Vic, cerca de su sede, con un obrador de la zona, y ya tienen otra máquina en otro campus. Las ferias, como Gastronomic Forum en Barcelona o HIP en Madrid, les han dado muchos clientes. Eudald añade que pensaba que un producto excelente se vendería solo, y descubrió que además hay que transmitir qué se ofrece y construir la relación con el cliente.
Qué puede aprender otro equipo de desarrollo
El caso Awayter deja cuatro ideas aplicables a otras máquinas que se instalan en casa del cliente:
- Comprar lo estándar y diseñar lo diferencial. Adaptar una nevera industrial y concentrar el desarrollo propio en el mecanismo de almacenamiento y entrega acortó el proyecto.
- Diseñar la reposición como parte del producto. Refrigeración, envase en atmósfera controlada y datos de consumo permiten que el obrador cargue cuando le conviene.
- Preparar la conectividad para el peor escenario. Sótanos, redes inestables o máquinas que se mueven exigen varias vías de conexión y almacenamiento local.
- Validar con dinero, no con opiniones. Una entrevista sin compromiso de pago dice poco; un pedido con precio y plazo dice mucho.
En el momento de la entrevista, Awayter tenía más de 30 cantinas funcionando en España y daba de comer a más de 500 personas al día. El equipo era de 13 o 14 personas, con dos o tres dedicadas a la cantina y el resto a la plataforma. Eudald cifra la facturación del año anterior en 300.000 euros y prevé llegar a un millón en el año en curso, con un inversor industrial incorporado. La internacionalización acababa de empezar con una feria en Ámsterdam.
En i-mas desarrollamos máquinas y productos que combinan mecánica, electrónica, software y conectividad, desde el prototipo hasta la producción. Si tienes entre manos un equipo que debe conservar, dispensar o conectarse sin personal, cuéntanos tu proyecto.
Para seguir leyendo: cómo funcionan las tiendas automáticas sin personal de Big Fish.
Fuente del artículo: entrevista de Edgar Guerrero con Eudald Bover en Toque de Ingenio. Los pasajes citados enlazan al minuto de la conversación. Las recomendaciones para otros proyectos son una síntesis editorial de i-mas.