Las casas industrializadas permiten trasladar parte de la construcción a una fábrica y organizar después el montaje en el terreno. Montse Pujol explica en Toque de Ingenio cómo Pret a Porter Casas combina esa forma de producir con viviendas adaptadas a cada cliente. El capítulo 37 recorre la relación entre arquitectura, ingeniería, piezas y logística, y muestra por qué industrializar también exige cambiar cuándo se toman las decisiones.
Invitada: Montse Pujol, presentada en el episodio como CEO de Pret a Porter Casas.
Conversación publicada: 11 de febrero de 2025. Episodio: 37. Duración: 1 h 8 min.
En este capítulo:
- Cómo se traduce el proyecto de una vivienda a piezas que pueden fabricarse y ensamblarse.
- Por qué personalizar el resultado puede ser compatible con repetir procesos industriales.
- Qué papel tienen la definición previa, el transporte y la planificación del montaje.
Montse llega a esta propuesta desde una trayectoria en arquitectura técnica, promoción y un entorno familiar vinculado a los prefabricados. En la conversación recuerda el contraste entre la organización industrial y las dificultades de coordinación que encontraba en obra. El artículo recoge su modelo y su experiencia en febrero de 2025.
Llevar la lógica de fábrica a la construcción
La entrevista sitúa el cambio de enfoque en la necesidad de organizar mejor el trabajo. Montse describe dificultades para conocer rendimientos, coordinar oficios y controlar las variaciones de una obra. Su experiencia industrial le ofrecía otra referencia para planificar operaciones.
Industrializar significa definir procesos que puedan repetirse con instrucciones y condiciones conocidas. El proyecto necesita traducirse a tareas de fabricación y a piezas que se relacionan entre sí. La mejora no depende únicamente de utilizar un material prefabricado, sino de organizar todo el recorrido.
Montse resume dónde se concentra una parte esencial de ese trabajo:
«la base es la ingeniería la arquitectura».
Montse Pujol, 23:55.
La frase ayuda a entender por qué el diseño previo gana importancia. Para que la fabricación y el montaje sean ordenados, alguien debe resolver interfaces, dimensiones y secuencias antes de producir. La precisión del trabajo preparatorio facilita lo que ocurre después en planta y en obra.
El proyecto empieza con el terreno y las necesidades del cliente
Montse describe un proceso que parte de conocer el terreno y las posibilidades de la parcela. Después se escuchan las necesidades de la familia: habitaciones, distribución y preferencias de uso. El proyecto debe relacionar esas expectativas con lo que se puede construir.
La empresa utiliza experiencia de viviendas anteriores para orientar pronto dimensiones y presupuesto. Según explica, esa información ayuda a evitar que cliente y equipo dediquen mucho tiempo a una propuesta que no encaja con sus posibilidades. La definición inicial sirve para centrar el trabajo.
La entrevista contempla también la colaboración con arquitectos externos. En ese caso, el profesional necesita conocer el sistema y sus reglas para proyectar con sus piezas. La industrialización puede admitir distintas autorías del diseño si existe una base técnica compartida.
Para un proyecto de ingeniería industrial, el caso muestra la utilidad de documentar interfaces y restricciones. Un sistema se vuelve más fácil de utilizar cuando quienes diseñan con él comprenden sus posibilidades. La documentación conecta libertad de propuesta y viabilidad de ejecución.
Personalizar la vivienda repitiendo piezas y procesos
Montse cuenta que al principio imaginaron casas de catálogo, pero los clientes pedían cambios. La vivienda tenía un componente personal importante y las propuestas cerradas no respondían bien a todas las expectativas. Ese aprendizaje hizo evolucionar el sistema.
La solución descrita busca combinar piezas de distintas maneras. La fábrica puede repetir operaciones mientras la composición da lugar a viviendas diferentes. La estandarización se aplica a la forma de producir y de conectar elementos, sin obligar a que todos los resultados sean idénticos.
Montse lo expresa al hablar de las viviendas realizadas:
«ninguna es igual que la otra».
Montse Pujol, 27:19.
Esta idea es relevante para empresas que desarrollan familias de producto. Personalizar cada unidad desde cero puede ser costoso; ofrecer una única configuración puede limitar el mercado. Una arquitectura de componentes permite explorar un punto intermedio, siempre que las combinaciones estén bien definidas y validadas.
Diseñar también para transportar y montar
La conversación compara el sistema con un objeto que se transporta desmontado y se ensambla en destino. La imagen ayuda a entender la elección de piezas que puedan almacenarse, cargarse y llevarse al lugar de montaje de forma organizada.
Montse explica que el modelo de la vivienda se transforma en elementos para las líneas de producción. Después, equipos de montaje los ensamblan en obra. El diseño debe conservar una relación clara entre lo que se proyecta, lo que se fabrica y lo que recibe quien monta.
La logística introduce límites reales. La entrevista menciona la necesidad de acceder con camiones y grúas, una condición que puede complicar determinadas ubicaciones. El tamaño y las características del terreno no son las únicas variables: también importa cómo llegar y trabajar allí.
En el diseño de producto, esa visión se aplica a cualquier objeto o equipo que deba desplazarse antes de funcionar. Embalaje, acceso, manipulación y ensamblaje pueden condicionar la arquitectura desde el inicio. Resolverlos al final suele dejar menos margen para elegir una solución conveniente.
Definir antes para planificar mejor después
Montse relaciona su modelo con una definición previa de alcance y precio. En su explicación, cerrar decisiones antes de fabricar ayuda a reducir variaciones durante la ejecución. El cliente puede comprender con mayor claridad qué está incluido en la propuesta acordada.
El episodio también distingue el tiempo de fabricación de otros plazos, como la obtención de licencias. Esa diferencia es importante para interpretar cualquier calendario. Organizar una planta no significa controlar automáticamente todos los pasos administrativos y externos del proyecto.
La enseñanza operativa consiste en identificar dependencias. Un plan necesita saber qué puede comenzar, qué requiere una aprobación previa y qué información debe quedar definida antes de producir. La coordinación mejora cuando esos hitos son visibles para todas las partes.
La conversación compara costes desde la experiencia de la invitada, pero no ofrece un presupuesto aplicable a cualquier vivienda. Dimensiones, características y emplazamiento cambian el proyecto. El valor del ejemplo está en el método de definición y en la intención de reducir incertidumbre antes de ejecutar.
Formación, materiales y mejora del proceso
Montse aborda la disponibilidad de profesionales y la formación dentro de la fábrica. Un proceso definido permite enseñar operaciones concretas y organizar el trabajo de quienes se incorporan. La industrialización también transforma las habilidades necesarias y la forma de transmitirlas.
La entrevista conecta eficiencia energética con decisiones sobre aislamiento y materiales. La fábrica ofrece un entorno donde estudiar y repetir soluciones, pero el resultado de una vivienda depende de su proyecto completo. Las prestaciones deben relacionarse con decisiones técnicas y con su verificación.
Montse habla asimismo de proximidad y durabilidad al explicar sus criterios de materiales. El interés de esa reflexión está en evaluar varias fases: origen, fabricación, uso y vida del edificio. La sostenibilidad necesita una mirada al conjunto y a las condiciones concretas de cada solución.
Para otros sectores industriales, el paralelismo es claro. Repetir un proceso facilita aprender de sus resultados y revisar operaciones. La experiencia acumulada tiene valor cuando vuelve al diseño y permite mejorar la siguiente unidad o configuración.
Qué puede aprender otro equipo de desarrollo
- Definir interfaces y reglas que permitan combinar componentes sin rediseñar todo el sistema.
- Incorporar transporte, acceso y montaje a las primeras decisiones del proyecto.
- Separar plazos propios y dependencias externas para elaborar un calendario comprensible.
- Utilizar procesos repetibles para formar equipos y mejorar con la experiencia de fabricación.
Pret a Porter Casas muestra cómo la construcción industrializada reúne personalización y organización de procesos. Su caso aporta aprendizajes para empresas que buscan convertir configuraciones distintas en una fabricación más previsible. En i-mas podemos ayudarte a ordenar esa relación entre diseño, componentes y producción. Puedes contarnos tu proyecto industrial.
Para seguir leyendo: El proceso de industrialización de un producto en el caso de Citring One.
Fuente del artículo: entrevista de Edgar Guerrero con Montse Pujol en Toque de Ingenio, publicada el 11 de febrero de 2025. Las citas enlazan con sus pasajes en el vídeo; los aprendizajes son una síntesis editorial de la conversación.