El desarrollo de un producto físico innovador siempre implica enfrentarse a múltiples retos técnicos, operativos y de diseño. Pero cuando ese producto combina biología, automatización, electrónica y experiencia de usuario dentro de un único sistema, la complejidad cambia por completo.
Ya no se trata únicamente de que el producto funcione. Debe ser estable, mantenible, escalable y suficientemente sencillo como para integrarse en el día a día de empresas y usuarios reales.
En este contexto, el caso de Bubbl3s resulta especialmente interesante. La startup ha desarrollado un sistema de purificación de aire basado en microalgas vivas, una tecnología poco extendida que obliga a combinar disciplinas muy distintas dentro del mismo proceso de desarrollo.
Sin embargo, más allá del producto en sí, lo realmente interesante es entender cómo se construye una solución de estas características. Qué retos aparecen durante el proceso, qué decisiones deben tomarse y cómo el diseño de producto condiciona completamente la viabilidad de la idea.
A través de la conversación mantenida en el podcast Toque de Ingenio con Jerry Capote, fundador de Bubbl3s, analizamos qué implica realmente el diseño y desarrollo de producto cuando se trabaja con tecnologías complejas y poco convencionales.
El punto de partida: transformar una tecnología en un producto real
Uno de los errores más habituales en proyectos tecnológicos es pensar que tener una tecnología funcional equivale automáticamente a tener un producto. En el caso de Bubbl3s, la base tecnológica ya existía. Las microalgas y su capacidad para absorber contaminantes y generar oxígeno eran conocidas previamente. El verdadero reto estaba en transformar todo eso en una solución usable, mantenible y preparada para el mercado.
Durante la conversación, Edgar Guerrero, presentador de Toque de Ingenio, lo resumía de forma muy clara al explicar el valor del proyecto:
“Tú convertiste esa investigación o desarrollo científico en un producto físico comercializable.”
Y precisamente ahí empieza realmente el trabajo de desarrollo de producto. Porque convertir una tecnología en un producto implica resolver cuestiones que van mucho más allá de la funcionalidad técnica. Hay que definir cómo se utilizará, cómo se mantendrá, cómo se fabricará y cómo se integrará dentro de espacios reales sin generar fricción para el usuario.
En proyectos de este tipo, muchas veces la innovación no está únicamente en la tecnología, sino en conseguir que toda esa complejidad funcione de forma sencilla y estable.
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Diseñar un producto alrededor de un organismo vivo
Uno de los aspectos más complejos del proyecto es que Bubbl3s no trabaja con componentes pasivos, sino con organismos vivos.
Esto obliga a enfocar el diseño de producto industrial de una forma completamente distinta. Las microalgas necesitan determinadas condiciones para mantenerse estables: iluminación, circulación del líquido, temperatura y mantenimiento controlado.
Jerry explicaba durante el podcast cómo obtienen y preparan las microalgas antes de integrarlas en el producto:
“Extraemos puntos microscópicos que pasan a ser inóculos, vamos cultivando durante dos meses hasta tener microalgas en buen estado.”
Esto introduce un nivel de complejidad muy diferente al de otros productos tecnológicos. El dispositivo no solo debe contener electrónica o componentes mecánicos, sino también mantener vivo y estable un sistema biológico durante meses. Por eso, gran parte del trabajo de diseño y desarrollo de producto consiste en ocultar toda esa complejidad detrás de una experiencia sencilla para el usuario final.
Como resume Jerry:
“Lo complicado es hacerlo de lo más sencillo para todos.”
Y esa frase refleja perfectamente uno de los principios fundamentales del diseño industrial: cuanto más compleja es la tecnología, más simple debe ser la experiencia de uso.
Diseño industrial y experiencia de usuario: mucho más que estética
Otro de los puntos más interesantes del caso Bubbl3s es cómo el diseño industrial condiciona directamente la aceptación del producto.
El dispositivo no está pensado para una fábrica o un entorno técnico. Debe convivir dentro de oficinas, salas de reuniones y espacios corporativos donde el producto forma parte visual del entorno. Por eso, el tamaño, la forma y la integración estética fueron decisiones clave desde las primeras fases del proyecto.
Durante la conversación, Jerry explicaba que estudiaron mucho el comportamiento del usuario antes de definir el formato final:
“No queríamos hacer algo de tres metros porque después, en cuanto a experiencia de usuario, en un entorno normal no queda muy bien.”
Este punto es especialmente importante en cualquier proyecto de diseño de producto. Muchas veces, la solución técnicamente más eficiente no es la más adecuada para el contexto real donde va a utilizarse. Por eso, el desarrollo del producto tuvo que encontrar un equilibrio entre eficiencia, tamaño, integración visual y facilidad de uso.
El reto operativo: cuando el problema no está en la tecnología
Uno de los aspectos más interesantes del episodio es que Jerry reconoce que las mayores dificultades del proyecto no aparecieron en la parte electrónica o técnica del producto.
De hecho, cuando Edgar le pregunta directamente si la electrónica había sido uno de los grandes problemas, Jerry responde:
“No ha sido lo más complicado. Donde sí que hemos perdido es en la parte operativa, dinero y tiempo.”
El verdadero reto apareció después: mantenimiento, logística y escalabilidad.
Inicialmente, cualquier incidencia obligaba al equipo a desplazarse físicamente para realizar ajustes o cambios en el dispositivo. Y eso hacía muy difícil escalar el modelo de negocio. Jerry lo explica así durante el podcast:
“Antes tenía que ir yo. Para la cosa más sencilla, si el LED iba un poquito mal o cualquier cosita, tenía que ir yo hasta el destino que fuese.”
Este tipo de problemas son extremadamente habituales en proyectos de hardware y muestran algo importante: muchas veces el éxito de un producto no depende solo de que funcione técnicamente, sino de que toda la operativa alrededor del producto sea sostenible.
Prototipado e iteración: la base del desarrollo de hardware
Como ocurre en prácticamente cualquier producto físico, el prototipado ha sido una parte fundamental del proceso. Durante la conversación, Jerry explica que han desarrollado alrededor de 30 prototipos hasta llegar al estado actual del producto.
Pero más allá del número, lo realmente importante es entender qué significa eso dentro de un proceso de desarrollo de producto. Cada prototipo permitió detectar nuevos problemas relacionados con mantenimiento, experiencia de usuario, estabilidad del sistema o viabilidad operativa. Y eso obligó a iterar continuamente sobre el diseño inicial.
En productos complejos como este, prototipar no consiste únicamente en validar una forma o un componente. También sirve para validar cómo interactúan entre sí todas las partes del sistema en condiciones reales.
Diseñar pensando en la escalabilidad
Otro aprendizaje especialmente interesante del caso Bubbl3s es la importancia de diseñar pensando en el crecimiento futuro del producto. Durante el episodio, Jerry explica que muchos de los cambios recientes están orientados precisamente a facilitar una futura expansión a otras ciudades y países:
“Todo el cambio de modelo que estamos haciendo nos permite abrirnos a otros países y ciudades con menos problemas de los que teníamos antes.”
Este punto es clave en cualquier proyecto de desarrollo de producto tecnológico. Muchas veces un producto funciona correctamente a pequeña escala, pero deja de ser viable cuando aumentan los clientes, los dispositivos instalados o las necesidades de soporte.
Por eso, aspectos como mantenimiento, logística, sustitución de componentes o experiencia postventa deben contemplarse desde las primeras fases del diseño.
Una conclusión clara: el desarrollo de producto va mucho más allá de la tecnología
Después de analizar el caso de Bubbl3s, hay una idea especialmente clara: desarrollar un producto innovador no consiste únicamente en tener una buena tecnología.
El verdadero reto está en integrar todas las disciplinas necesarias para convertir esa tecnología en una solución real y usable. Biología, automatización, electrónica, mantenimiento, operativa y diseño industrial deben desarrollarse de forma coordinada desde el inicio.
Porque, en última instancia, el éxito de un producto no depende solo de que funcione técnicamente. Depende de que sea usable, mantenible, escalable y capaz de convivir con las personas en condiciones reales.
Si estás trabajando en el diseño y desarrollo de un producto tecnológico y te enfrentas a retos de integración, complejidad técnica o industrialización, contar con un equipo especializado puede marcar la diferencia entre un prototipo interesante y un producto preparado para llegar al mercado.
Si tienes un proyecto en mente, contacta con nosotros y te ayudamos a llevarlo del concepto a la realidad.

